Si quieres consultarnos sobre los talleres de la Campaña Buentratarte, puedes hacerlo a través del email: 

bego@bidegintza.org 

Mila esker! 

CHARLA DESDE TRATUON: "CONSTRUYENDO ENTORNOS SEGUROS Y CUIDADOSOS CON INFANCIA Y ADOLESCENCIA EN LA COMUNIDAD"

Podéis ver un resumen anticipado  de los aspectos que abordaremos en la charla organizada por el proyecto Tratuon (www.tratuon.org) aquí: 



Qué es Tratuon

Tratu on es un proyecto surgido de la alianza de dos entidades sociales con amplio recorrido y apuesta por la protección y el buentrato a la infancia: Bidegintza G.E.K. y EDE Fundazioa.

Pretende generar y facilitar recursos y acompañamiento a las personas que trabajan con niños, niñas y adolescentes para protegerla mejor frente a la violencia, desde la cercanía de cada contexto.

Realizamos actividades de sensibilización, formación y asesoramiento para ayudar a proteger a la infancia y adolescencia frente a la violencia y promover entornos seguros y de buentrato allá donde hay niños, niñas y adolescentes.

Desde Tratuon promovemos esta charla de sensibilización sobre cómo construir conjuntamente espacios seguros y respetuosos con la infancia y adolescencia en la comunidad.

Contextualización de la charla

Sentirse seguros y seguras es una necesidad de los niños, niñas y adolescentes. Nos lo recuerdan las diferentes teorías psicológicas del desarrollo y se recoge en diferentes normas y leyes como la Declaración de los Derechos de la Infancia y la Ley Orgánica de Protección a la Infancia frente a la Violencia.

La seguridad de niños, niñas y adolescentes supone satisfacer diferentes necesidades básicas (físicas, emocionales y sociales) y posibilitar el desarrollo de sus potencialidades para la vida. Y sufrir violencia es contrario a este objetivo.

Escuchamos estadísticas de varias organizaciones y vemos noticias de sucesos sobre la violencia ejercida por personas adultas hacia niños y niñas y entre ellos y ellas que, sin duda, nos preocupan. ¿Estamos ante un incremento preocupante de la violencia que sufre la infancia?

Algunos datos nos llevan a pensar que sí, aunque también hay más detecciones y aún no hay suficientes estudios comparativos en el tiempo para valorar más concretamente el alcance del  incremento.

Lo que sí tenemos más claras son algunas cuestiones:

  • Como punto positivo, detectamos mejor la violencia que sufren niños y niñas y ya no consideramos “normal” sucesos  como los castigos físicos, el acoco escolar o el acceso a pornografía a determinadas edades.
  • Los niños y las niñas siguen sufriendo violencia, de formas diferentes y en, muchos casos, aún no la detectamos o lo hacemos tarde. Esto es significativo en lo que se refiere al abuso sexual infantil (aún un tabú) y la que pasa desapercibida a través de los medios online.
  • Sigue habiendo cierta violencia “normalizada” que no se percibe como tal. Por ejemplo:  la sobreprotección asfixiante , el sufrir separaciones tormentosas de padres y madres, el vivir violencia doméstica de progenitores, la falta acusada de tiempo de vínculo familiar, el exceso de presión de expectativas familiares o escolares, comentarios machistas-sexistas, bromas en novatadas…  u otras. También la violencia estructural o institucional en la que niños y niñas son víctimas de un modelo social estresante o de una red que no acaba de cuidarles, proporcionales recursos de apoyo en tiempos y formas adecuadas o que les revictimiza cuando han sufrido violencia.
  • Dentro de todo esto hay un aspecto que percibimos y nos preocupa especialmente: cómo muchos niños, niñas y adolescentes optan por la violencia hacia otros o hacia sí mismas como una forma de elaborar conflictos, afrontar situaciones estresantes o alimentar inadecuadamente la necesidad de poder. En este sentido, observamos:

  1.     Hay más medios e instrumentos a “su alcance” para cometer actos violentos y que puedan pasar más desapercibidos. Las redes sociales, internet y la tecnología han traído esos inconvenientes, por ejemplo.
  2.    Hay más problemas de salud mental en los chicos y chicas. En algunos de ellos la expresión del malestar se hace a través de la violencia hacia los y las demás, los espacios físicos o a hacia sí mismos. Sabiendo, además, que muchos chicos y chicas que sufren violencia acaban con problemas de salud mental en los que a su vez hay una exteriorización – interiorización violenta consecuente.
  3.       Hay una violencia ejercida por chavales y chavalas que llega a cotas muy intensas y hace mucho daño, con una total desregulación emocional y falta de empatía. 
  4.   Encontramos aún, a pesar del trabajo realizado de sensibilización, un tipo de violencia en la juventud asociada a una falta de respeto por la diversidad (de género, de capacidades, de procedencia, de ideas...),el radicalismo y la búsqueda del poder narcisista ante el diferente. También un pico muy importante de violencia sexual en la que se asocia el sexo con despersonalización y acto violento.

¿¿Y por qué pasa esto? Nunca hay un único factor. Sabemos que hay factores de riesgo que pueden alimentar la violencia.  Entre otras cosas, los modelos relacionales inadecuados, la falta del sentido de respeto a la autoridad, la ideología extremista que se cuela, la cultura de la inmediatez, el culto a la imagen y narcisismo, el individualismo, la crisis económica, los problemas de estrés-ansiedad-salud mental, la soledad emocional, el vacío para supervisar determinados contenidos en el mundo virtual, la falta de un ocio sano con acceso a las pantallas y sustancias tóxicas de forma adictiva más tempranamente, la pandemia, el acceso temprano a la pornografía y contenidos inadecuados de violencia, la falta de recursos educativos y sanitarios…

Es necesario abordar estos factores de riesgo para su disminución y, también es interesante potenciar los factores de protección: cómo generar entornos seguros para la infancia y adolescencia en los que no quede lugar para la violencia y que sí alimenten una cultura de buentrato. 

Elementos de seguridad

Durante la charla, podremos abordar, desarrollar y concretizar 10 puntos:

  1. El enfoque que tenemos del niño y la niña como personas. Por su edad y condición requieren  que seamos responsables de su bienestar y de facilitarles la satisfacción de necesidades como la protección, exploración, participación, atención, conexión, relevancia …Pero esto no quiere decir que sean objetos de nuestra propiedad, no puedan opinar, no sepan de nada, sólo sean proyectos de personas futuras adultas o que les tengamos que poner en desigualdad (aunque su rol y el nuestro va a ser diferente) Y esto no supone que no podamos educarles, que no podamos  ponerles límites o que se acaben convirtiendo en tiranos …
  2. El diseño de los espacios físicos y emocionales de casa, del colegio, del centro deportivo, del barrio… teniéndoles en cuenta, para que puedan sentirse seguras y desarrollar sus aprendizajes de vida.
  3.  La sensibilización y modelado de enfoques de buentrato, identificando aquellos factores o señales que pueden derivar en violencia. Incluyendo en este caso, claramente, el medio online. 
  4. La importancia de trabajar la salud emocional, fundamental para la prevención de la violencia y los problemas de salud mental. Para ello, la educación en competencias de gestión emocional tiene que ser un reto en estos tiempos. Y, dentro de ello, incluimos factores antiestresantes naturales como el ocio sano, el aire libre, la actividad física, el deporte, el apoyo social... 
  5. La inclusión de la educación afectivo-sexual dentro de la educación. Para favorecer su autoconocimiento, vencer estereotipos y potenciar su pensamiento crítico a determinadas formas relacionales que incluyen violencia directa, indirecta o sutil.
  6. La responsabilidad de todas las personas en generar esta seguridad, cada una desde su rol, en coordinación y teniendo clara la responsabilidad de comunicar a las instituciones y autoridades competentes las violencias que podamos observar, conocer o sospechar.
  7. La relevancia de generar redes afectivas de apoyo entre las personas adultas y entre niños y niñas, ya que es un factor protector fundamental. Y, dentro de ello, incluir la educación a niños, niñas y adolescentes de cómo, cuándo y a quién poder pedir ayuda si se sienten mal, sufren violencia o malestar. 
  8. La necesidad de trabajar en red, de que la administración cree recursos de apoyo y facilite, junto con entidades, colegios, centros…, mesas interdisciplinares de protección a la infancia, redes, asociaciones para hacer un trabajo comunitario en torno al Buentrato. 
  9. La estimulación de una comunidad que escuche a la infancia y adolescencia y estimule su participación y protagonismo en cada contexto (familia, colegio, entidad social, deportiva, de ocio …) Y también en proyectos, comisiones, grupos de escucha, iniciativas… en la comunidad en las que puedan sentirse partícipes de ella. Sabemos, por ejemplo, que aquellas medidas educativas contra la violencia entre iguales  que incluyen la participación de los y las  propias menores de edad en el diseño, la intermediación, la tutorización, la comunicación, la práctica restaurativa … son mucho más eficaces.
  10. La urgencia de trabajar el autocuidado, la gestión del estrés, la salud mental de las propias personas adultas que acompañan a niños, niñas y adolescentes. Cuidarse para cuidar.

En este sentido, extender la cultura comunitaria para la protección, el buentrato y la seguridad de niños, niñas y adolescentes va a ser fundamental. La comunidad, el barrio, el pueblo, la ciudad y las personas, agentes, recursos que se mueven en él son el espacio natural para poder hacer un entorno seguro de una manera eficaz y participativa. Y es que es importante que entendamos que para proteger a la infancia y luchar contra la violencia, debemos colaborar y trabajar en red. Nuestros barrios y comunidades son los espacios de socialización de  niños y niñas y, por lo tanto, también deben ser entornos seguros protectores.  Y para que la comunidad se conecte hace falta movilizarla, concienciarla y formarla. Tratuon recoge este reto, tratando de poner en valor las iniciativas y agentes que ya trabajan en ello y a animar a otras para que se sumen.

¿Cómo “aterrizar” todo esto? Ya hay experiencias, buenas prácticas, ejemplos… que pueden tenerse en cuenta. Tanto para nuestros hogares familiares, como para los centros escolares, recursos sociales, de ocio, deportivos, sanitarios … y el barrio. Y, sobre todo, es necesario espacios de sensibilización, contraste y formación para ello. 

La charla junto con la Exposición de los Derechos de la Infancia quiere favorecer  la sensibilización y reflexión sobre el buentrato a la infancia y adolescencia al entorno natural de la comunidad, del barrio, de la ciudad o el pueblo. Desde el acceso libre y posibilitador para cualquier persona adulta. Además, el taller “Yo también construyo el buentrato” para niños y niñas tiene como objetivo reflexionar, participar y sacar propuestas generales y compromisos personales para el buentrato de su parte, dentro de su círculo de influencia y desde su rol.

¡Vamos a ello!Apostemos por Comunidades de Buentrato y Espacios Seguros para la Infancia y Adolescencia

Begoña Ruiz

Técnica del programa Tratuon

www.tratuon.org 





¡Es mi derecho y lo hago! ¿Cómo entender y explicarles el sentido de sus “derechos”?

 


Quizás en algún momento hayas escuchado a tu hijo decir algo así: “Tengo derecho a esto y no me lo puedes quitar” También te puede sonar esta frase: “Quieren tener todos los derechos del mundo, pero ningún deber… así nos va”

Tienen derechos.

Los niños, niñas y adolescentes tienen derechos, sí. Fueron aprobados en una Convención de las Naciones Unidas hace años y la mayoría de los países se han ido comprometiendo a garantizar su cumplimiento.

Son unas normas protectoras que contemplan que infancia y adolescencia también tienen derechos humanos. Los niños no son proyectos de personas adultas que ya tendrán derechos humanos, sino que ya los tienen.

Las niñas tienen unas necesidades (físicas, emocionales, sociales, cognitivas…) a resolver y han de contar con unas condiciones adecuadas para desarrollar sus competencias de vida en bienestar. Y en diferentes dimensiones (con salud, vivienda, familia, educación, tiempo de ocio, deporte, juego y descanso, identidad… en igualdad, sin violencia, pudiendo opinar…)

Al depender de las personas adultas para satisfacer sus necesidades, hay que garantizar que padres/madres, tutoras, profesorado, personal sanitario etc se responsabilicen de atenderles adecuadamente. Y los gobiernos y otros organismos deben velar porque tengan los recursos económicos, formativos, sociales, de salud… para que puedan hacerlo bien y si no es así, tomar medidas.

Esto implica, por ejemplo, que las niñas no son “propiedad” de sus familias, de otras personas o recursos y no pueden educarlas o criarlas de cualquier manera. Han de hacerlo desde modelos de Buentrato.

Digamos que el enfoque de derechos de la infancia marca las reglas para que, en una sociedad, los niños puedan tener un bienestar integral y no se cometan injusticias, discriminaciones o violencias hacia ellos.

Los derechos y los deberes

Contemplar que las niñas tienen derechos no implica que tengamos que meterlas en una burbuja hiperprotectora o que todos sus deseos tengan que ser cumplidos. No va por ahí el concepto de derecho de la infancia.

Por ejemplo, una cosa son los deseos y otra las necesidades. Yo puedo tener el deseo de comer 4 bollos pero no es la manera de satisfacer la necesidad de hambre. Yo puedo tener el deseo de divertirme tomando alcohol pero no es la manera de satisfacer la necesidad de entretenimiento o gestión emocional. Tendremos que contemplar las necesidades de fondo de nuestras hijas para ayudarlas y eso no implica dejar vía libre sin más a deseos que supongan perjuicio para su bienestar o el de otras personas.

Hemos de recordar que una de las principales competencias de vida que hemos de fomentar es la autonomía. Las familias tendremos que crear un marco de amor que incluya afecto y disciplina positiva para estimularla. Dejarles que afronten algunos retos solos, poner límites a algunas cosas (porque son peligrosas para su salud, porque faltan el respeto a otras personas o porque implican sobredependencia ), dejar que tomen ciertas decisiones, que aprendan de algunos errores (siempre desde cierta seguridad) y que vayan aprendiendo a gestionarse emocionalmente, incluso con la frustración. Siempre reconociendo sus esfuerzos y acogiéndoles afectivamente en cualquier caso.

Promover su autonomía tampoco quiere decir que les “hagamos duros” sin contar con nuestro amor y aceptación incondicional. No quiere decir que practiquemos una disciplina autoritaria o incluso con manifestaciones de violencia. Ahí nos alejaríamos del objetivo del Buentrato que implican los Derechos de la Infancia.

Una competencia de vida fundamental es la propia responsabilidad y el respeto. El respeto y cuidado hacia otras personas, hacia el planeta y hacia sí mismas. Ahí estarían también sus “deberes” y hemos de potenciar esa responsabilización de manera ajustada y progresiva.

Derechos y Bienestar

Los derechos de la infancia y adolescencia persiguen en última instancia el desarrollo en bienestar y podemos reflexionar también sobre el sentido que damos a la palabra Bienestar. Hoy en día podemos sumarnos al carro de contemplarlo como la acumulación o consumo a lo grande y constante de cosas, actividades, alimentos, sustancias, pantallas…que dan una subida rápida de “placer” Y el bienestar que deseamos para nuestros hijos quizás tenga que ir por otro lado. Sobre todo, porque agotamos recursos del planeta, los distribuimos mal y aparecen con más facilidad problemas de salud como obesidad, adicciones o relacionados con la imagen y el autoconcepto.

Tendremos que fijarnos también en aquellas dinámicas que, sin querer, inconsciente o indirectamente, pueden derivar en cierto no buen trato hacia las niñas. A veces tienen que ver con nuestro hacer directamente y otras veces con la estructura socioeconómica que no ayuda. Pensemos en el grado de malestar que podemos generarles cuando les colocamos en medio de situaciones de pareja de gran conflictividad, cuando no podemos tener tiempo para ellas, cuando nuestro estrés ante la precariedad económica nos pone en estados emocionales inadecuados para la crianza, cuando no encontramos o no usamos recursos de salud mental, cuando se ven inmersas en procesos judiciales que no contemplan su vulnerabilidad…  Tomar conciencia es el primer paso y en todo esto es importante que las familias contemos con medidas para cambios en la estructura, recursos de ayuda, y podamos generar dinámicas de autocuidado y cuidado mutuo con otras personas que nos ayuden.

Pero volvamos al título del artículo. Cuando nuestra hija nos hable de sus derechos, aunque sea en un intento de “salirse con la suya”: ¡escuchémosla! Escuchemos qué puede haber detrás de esa frase. Detrás de su “deseo” puede estar la necesidad de ser autónoma, de “reivindicarse” como persona con criterios, la necesidad de recibir “límites”, la necesidad de ser escuchada, la necesidad de tiempo de relación, la necesidad de expresarse emocionalmente, la necesidad de recibir ayuda, la necesidad de que la ayudemos a tomar conciencia de cosas, valores o principios…

Tendremos que reconocer sus necesidades de fondo, validar sus emociones y buscar las soluciones desde cierto pensamiento crítico. Y, dentro de ello, marcar los límites que consideremos, negociar o posibilitar su petición.

En cualquier caso, sería interesante que puedan conocer el sentido real del concepto “derecho”, lo que implica y la dimensión de responsabilidad que trae. Responsabilidad para nosotras madres que hemos de procurar protección y bienestar (y eso implica a veces decir no, otras sí y otras, “vamos a verlo”) Y responsabilidad para ellas en la construcción de su autonomía, cuidado de otras personas y autocuidado. Porque si cumplir un “derecho” mío implica “atacar” el derecho de otra persona, “hacerme daño” o “no aprender algo importante para mi autonomía”, tendríamos que revisarlo. En el caso de las adolescentes, por ejemplo, trabajar el concepto real de la palabra libertad también es muy interesante.

Y podemos aprovechar situaciones cotidianas o noticias para abordar algunos derechos, valores, principios …Por ejemplo, derecho a la salud (también a la salud mental), derecho a vivir en paz, derecho a que te traten sin violencia, derecho a la inclusión …

El bienestar que promueve el enfoque de derechos no tiene que ver con esa “acumulación” de la que hablábamos antes, sino con sentirse seguro emocionalmente. Y para ello, es necesario estar en un espacio físico seguro y, sobre todo, contar con relaciones seguras en las que no haya violencia ni discriminación. Preguntarles cuándo, cómo, dónde se sienten seguras, buentratadas  puede ser interesante…En este vídeo de BBKFAMILY algunos niños y niñas nos lo cuentan https://youtu.be/fNND1w2LqQ8

Los niños, niñas y adolescentes necesitan conocer sus derechos. En casa también se los podemos contar, abordando la dimensión que hay en ellos. El Ararteko tiene algunos materiales que pueden ayudarnos a ello:

https://www.ararteko.eus/RecursosWeb/DOCUMENTOS/1/0_3532_3.pdf

https://www.ararteko.eus/RecursosWeb/DOCUMENTOS/1/1_3532_1.pdf

https://youtu.be/4MbFk0qvw80

Por último, plantear que educar en derechos y desde el Buentrato es responsabilidad de todos, también de la familia. Educar en principios como la no violencia, la no discriminación y potenciar la autonomía es básico para ello. También es muy importante ayudar a que nuestros hijos creen una especie de “reservorio” de herramientas y fórmulas que les fortalezcan emocionalmente. Por ejemplo: saber cómo identificar, expresar y gestionar emociones, tener sentido del humor, introducir elementos antiestresantes sanos en el día a día, saber cómo pedir ayuda, a quién pedir ayuda, qué es querer bien/querer mal, manejar positivamente los conflictos, participar desde la solidaridad en proyectos…Y todo ello desde nuestro afecto, el pasar tiempo juntos, el reforzar el sentimiento de familia, el contar con una red de personas que nos ayudamos mutuamente…

Y en este sentido, os animamos a hacer este pequeño taller en casa “La fórmula del Buen Trato” en el que podréis descubrir qué momentos, acciones, actitudes mutuas son las que os hacen sentir más seguras en la relación familiar.

Español:https://youtu.be/0N9n3s4kYZc

Euskera: https://youtu.be/IHfCtu3mfIw

El 20 de Noviembre se celebra el día de los Derechos de la Infancia pero éstos han de estar presentes todos los días del año. Desde su comprensión amplia, hemos de trabajar en familia y sociedad por ellos.  Y, por supuesto, la clave como siempre es dar ejemplo, modelar y vivir desde el Buentrato.

Recursos: 

Begoña  Ruiz. Psicóloga, referente de Protección a la Infancia en el programa Tratu-on 

Con la colaboración de





Artículo publicado en www.bbkfamily.eus 


PREVENCIÓN DEL ABUSO SEXUAL INFANTIL

EN CASA TAMBIÉN SE HABLA DE ESTO/ ¿TU HIJO PUDE SER UNO DE LOS CINCO? Claves para ayudar a prevenir el abuso sexual.

Si te has animado a leer este artículo, ¡gracias! Puedes sentirte muy satisfecho, satisfecha. No es nada fácil aceptar que una niña puede ser víctima de un abuso sexual y mucho menos si es nuestra hija.  Pero las estadísticas nos dicen que 1 de cada 5 niños o niñas sufre alguna experiencia de abuso antes de los 17 años, el 80-85% dentro de su entorno de confianza, el 60% no recibe ayuda, y el 90% no lo dirá en la infancia. Y, siendo así, aún sigue siendo un tema del que no se habla. Porque es algo contranatura, nos parece una “aberración”, nos coloca en emociones de indefensión...y nuestro cerebro individual y social “anula” esa posibilidad. Nos descoloca especialmente saber que la mayor parte de abusos son perpetrados no por personas desconocidas sino por personas conocidas, de confianza para nuestros hijos, incluso de la familia.

No es mi intención meter miedo sobre este tema, sí crear conciencia de la responsabilidad y la oportunidad que tenemos como padres y madres.  Es necesario educar para que, en la medida de sus posibilidades, puedan evitarlo, aprendan qué hacer si les ocurre y sepan que pueden contar con nuestra ayuda y la de otras personas. 

A veces, hablamos del tema cuando tienen ya cierta edad, cuando van a algún campamento o cuando ha habido un suceso lamentable y los medios de comunicación le han puesto altavoz.  Pero debería ser algo que esté dentro de la educación afectivo-sexual (que es un derecho de la infancia) ya desde la etapa infantil, adaptando la información a cada edad y favoreciendo el pensamiento reflexivo. Y sin caer en la tentación de provocarles una angustia no asumible para evitar que suceda a toda costa.

No es fácil saber cómo hacerlo. No nos han educado en ello y no es un tema que contrastemos tan fácilmente con otras madres, con la escuela o profesionales. En este artículo nos gustaría transmitir algunas claves y ofrecer algunas referencias de ayuda.

Claves para la educación en prevención de abusos sexuales.

1-      Educar la confianza.

Para prevenir y hablar de este tema es imprescindible generar relaciones de Buen Trato y de confianza con nuestros hijos. Para la confianza, los juicios rápidos, los estereotipos, las amenazas, los chantajes emocionales no son buenos compañeros. La afectividad incondicional, la disciplina positiva, la escucha y la comunicación no violenta son de gran ayuda.

Desde esa confianza, podrán fortalecer sus capacidades de autoestima, de resiliencia, el empoderamiento, el talento … Y podrán desarrollar herramientas que les hagan sentirse válidas y capaces de afrontar retos, ayudarse a sí mismas y pedir ayuda.

A continuación, hablaremos de algunas claves que, insistimos, deberían ir enmarcadas dentro de la educación afectivo-sexual amplia que hagamos desde casa. Adaptaremos los contenidos a las edades, capacidades y momentos de nuestras hijas. Lo importante es que puedan conocer y vivir de forma sana su cuerpo, las emociones y las relaciones que irán creando con dos claves: autocuidado y cuidado mutuo. 

2- Mi cuerpo es un tesoro.

Los niños han de aprender a querer y cuidar su cuerpo como si de un tesoro se tratara.

Para ello, primero han de conocerlo y saber para qué sirve cada parte. Esto incluye los órganos sexuales. Llamarlos por su nombre (vulva y pene; no “pocholita” o “pitilín”) y saber sus funciones: para “tener bebés”, para orinar en el caso de los varones y también para dar placer. Podemos abordar la masturbación, por ejemplo, como algo natural que da placer a uno mismo y se hace en contextos de intimidad. (como hacer pis o caca)

Además, hay que generar unos hábitos de aseo, alimentación, actividad física, descanso … con la idea de cuidar el cuerpo. Cuidarlo también significa protegerlo. Por ejemplo, nadie puede pedirles que se desnuden y fotografiarles o “jugar” con sus órganos sexuales. Aita y ama podrán tocarlos para hacer el aseo cuando son más pequeños o el médico para hacer alguna exploración (siempre con presencia de papá o mamá) Tampoco ninguna persona adulta o niña podrá pedirles que se masturben delante suyo o que presencien la masturbación de otra persona. 

Los niños más pequeños pasan por una fase de curiosidad en la que pueden desnudarse, querer ver las partes íntimas de aita o ama o las de otras niñas. Les mueve la curiosidad y no el deseo sexual. Generalmente, se distraen pronto con otros temas y se quedan satisfechas con informaciones que les damos a través de cuentos, guías y conversaciones.  Es posible que dentro de esa curiosidad puedan iniciar “juegos sexuales con tocamientos” entre iguales. En estos casos, desde la serenidad y la calma les explicaremos que eso forma parte de algo íntimo que hacen las personas más mayores cuando ambas están de acuerdo y están en otro tipo de relación. Los niños aún no tienen esas relaciones entre ellos y pueden jugar a otras cosas. Cada niño en su intimidad puede tocar sus órganos genitales pero no los de otros. En caso de que veamos conductas de tipo sexual exhibitorias o de tocamiento muy repetitivas, obsesivas o invasivas podríamos ver si hay algo más que el niño está expresando así. 

Y para ver a nuestro cuerpo como un tesoro, hay que transmitir, por supuesto, lo bueno que es aceptar y querer su forma, altura y características tratando de que esté sano más allá de comparativas y cánones sociales.

3- Gestión emocional.

La educación emocional es fundamental para la autoestima y para todo. También para el desarrollo afectivo-sexual. Identificar cada emoción con lo que ocurre en el cuerpo, ponerle nombre, hablar de ello y gestionarlo de forma adaptativa. Es básico poder elaborar las emociones de miedo y asco, implicadas muchas veces en los maltratos y abusos sexuales.

El asco, por ejemplo, es una emoción que nos protege. Y a veces “anulamos” sin querer su primer efecto protector. Por ejemplo, obligando a nuestras hijas a dar o recibir un beso de saludo a una persona aunque les dé rechazo o a que se coman algo que les da “arcadas” sin miramientos.  Podemos ayudarles a saludar o expresar el afecto o a comer algo nuevo con paciencia y sin obligar.  En el caso del miedo, decirles que ser valientes supone a veces huir de situaciones peligrosas, contar lo que da miedo, pedir ayuda o no guardar “secretos malos”. 

4-  Decir No.

Es necesario que los niños aprendan a ser asertivos y decir No a propuestas que pueden ser peligrosas, les asustan o incomodan. De hecho, muchas personas adultas aún seguimos con ese problema por nuestro temperamento más inhibido, por la presión de grupo, por nuestro deseo de aprobación, por nuestra inadecuada gestión emocional…

Ayudará que los padres y madres podamos mantener un modelo de disciplina positiva que conjugue la firmeza de una autoridad con la afectividad, empatizando, favoreciendo la reflexión y alentando a la búsqueda de soluciones sin impedir la asertividad. 

Podemos concretar algunos “noes” interesantes para la protección. Por ejemplo, cuando son más pequeñas que sepan decir “no” a una persona extraña que les anima a alejarse para buscar caramelos, ver “perritos” o jugar a algo especial. Decir “no” a irse con alguien desconocido que “supuestamente” va a buscarles de nuestra parte (podemos tener un código o palabra clave que esa persona deberá decir para aceptarle) No ir al baño solos en espacios públicos o sin avisar. Decir no a que la puerta de una consulta se cierre o a ser atendido sin estar presente o avisada la persona cuidadora y con su permiso…

En el caso de la adolescencia, cuando empiezan a tener los primeros contactos sexuales hay que trabajar la idea de que No es No aunque se esté “con la ropa ya quitada”.

Hoy en día, también deben aprender a dar algunos “noes” en la vida online. La tecnología y las redes sociales son un medio en el que se pueden sufrir abusos sexuales. La web Pantallas Amigas tiene recursos de ayuda para las familias y las chicas que son muy interesantes. Los controles parentales pueden evitar en cierta medida que entren en lugares inadecuados. Pero lo más importante es ir educándoles en hacer un uso crítico y reflexivo, en cuidar y querer su propia imagen y sexualidad de una forma sana.  Decir No a la hipersexualización, a que compartan datos personales o imágenes íntimas desnudas, a relacionarse con gente que no conocen… y evitar, así, el sexting o grooming. Es un chip que debemos trabajar especialmente en la pre y adolescencia y también antes ya que cada vez se accede al mundo digital antes.

Podemos pensar que instruirles en todo esto puede “minar” su confianza en las personas pero en realidad se trata de establecer unos códigos de autocuidado y cuidado mutuo dentro de las relaciones. Con personas extrañas o conocidas. Además de algunos “noes”, hay muchos “síes” sanos en las interacciones.  

5-  Pedir ayuda.

¿A quién puedes pedir ayuda? Las niñas necesitan saber quiénes son las personas a las que podrían recurrir.  Y pueden ser del contexto familiar o de otros.  Aparte de los padres, alguien de la familia extensa, la profesora, el monitor del comedor, la educadora del grupo de tiempo libre, una vecina, una entrenadora, el pediatra … Es más fácil si son personas conocidas, hay cierta relación afectiva y las niñas sienten que nosotros las legitimamos como “personas afectivas a las que acudir”

La nueva Ley de Protección a la Infancia anima a que las personas adultas podamos tener formación para saber prevenir, detectar, acompañar y derivar en situaciones de abuso u otras formas violencia.  De hecho, en la escuela, en los centros deportivos y grupos de tiempo libre habrá Referentes de Protección formados específicamente para esto y a los que podrán recurrir.

Sería interesante que tanto padres y madres, como personas a las que puedan pedir ayuda sepamos que, si pasa, es importante en esos momentos tener serenidad, transmitir confianza, no culpabilizarles, escuchar y acompañar con discreción y transparencia (les avisaremos de que lo que nos cuenten se lo tendremos que contar a otras personas, al menor número posible para conseguir una buena ayuda), no poner en duda sus palabras ni hacer interrogatorios invasivos.  Todo esto evitará la victimización.

Además de saber a quién, sería interesante que supieran de qué forma y cuándo es mejor pedir ayuda. Por ejemplo, siempre será más fácil si se hace en privado y con cierta intimidad que en público delante de mucha gente.

Poner palabras puede ser complicado, sobre todo, si se produce algún bloqueo. De hecho, pocas veces nos lo “cuentan” sin más. Por ello, les diremos que si les pasa podrán contarlo a través de un mensaje, un dibujo, un gesto … Y tendremos que estar atentas a cambios de comportamientos o estados de ánimo bruscos u otras señales. No se trata de obsesionarnos con ello y “ver” lo que no hay pero sí tener conciencia. CEAPA ha editado una guía para familias y AMPAS para la Prevención y el Abordaje del Maltrato y Abuso Sexual donde hay información al respecto. Si tenemos dudas de lo qué puede estar ocurriendo podemos contrastar con el colegio, la pediatra o algún servicio específico. 

Algo que a veces les “echa para atrás” para contarlo es pensar que les vamos a culpabilizar, ridiculizar o “castigar” por no haber estado atentos y se callan.  Otras veces, les hemos dicho previamente (en un ataque de pánico y rabia) que si llega a pasar algo así, “mataremos” o “haremos algo malo” a quien abuse de ellos. (a veces el abusador es alguien “querido” y no quieren que acabe muerto o nosotras en la cárcel) También puede ocurrir que estén “amenazadas” o “chantajeadas” por el abusador para ocultarlo.

Nuestros mensajes tendrán que ir encaminados a que si pasa algo es necesario que lo cuenten, a nosotras o a otras personas de referencia, que les felicitaremos por ser valientes, que les vamos a querer y cuidar siempre, que no nos va a pasar nada a nosotros y que les vamos a ayudar.  Y si hace falta buscaremos apoyo de gente que sabe más sobre qué hacer y cómo proteger en estos casos. Y siempre lo haremos con discreción, transparencia y desculpabilización.

6- Secretos Buenos y Malos 

A veces, las niñas caen en la manipulación emocional de “vamos a guardar esto como un secreto de algo especial entre tú y yo” o se les amenaza para que callen. Hay que ir ayudando a nuestros hijos a diferenciar entre los buenos y los malos secretos. Hay “secretillos” que podrían ser buenos (por ejemplo, cuando se organiza una fiesta sorpresa de cumpleaños para una amiga) y otros malos. Un secreto malo es aquel en el que: 

  • Hay un daño en el cuerpo o en el “corazón” para ti u otras personas.
  • Te obligan o te sientes obligada a hacer o presenciar algo que te incomoda o no te gusta.
  • Alguien te prohíbe contarlo a tus seres queridos, especialmente a los padres y madres. 
  • Se rompen las reglas protectoras (por eso es importante que existan y hablar de ellas)

Contar un “secreto malo” es de valientes y justos y no de “chivatos” o “flojos”. Esto es algo que hemos de trabajar para prevenir abusos, acosos u otro tipo de situaciones.

7- Nuestro modelo.

Nuestro modelo es fundamental. Si no aceptamos nuestro cuerpo, si vemos nuestra propia masturbación como algo “malo”, si no sabemos gestionar y hablar de nuestras emociones, si no somos asertivas y siempre decimos “Si”, si guardamos secretos malos, si no sabemos pedir ayuda o no tenemos una red de apoyo … será más difícil que nuestras hijas puedan seguir estas claves. Así que toca “trabajarnos” sin duda muchas cosas. Hay que tener en cuenta que una de cada cinco de nosotras puede arrastrar un abuso de la infancia, a veces trabajado y otras no. Puede ser un momento para hacerlo. Cuando se tienen hijos y se está en plena crianza se “remueven” muchas historias, incluida ésta.

Algunas conclusiones

Todo esto no es fácil, no.  Y, siendo así, es nuestra responsabilidad. Cuando se produce un abuso sexual siempre hay un abuso de poder y de confianza en una relación. Será necesario abordar también el tema de qué es “querer bien” o “querer mal” Si alguien, aunque sea de tu familia o de “confianza”, abusa de ti, te maltrata, te desatiende o te obliga a guardar malos secretos, no te quiere bien. Pero éste sería un tema para profundizar en otro momento.

En general podemos tratar de: 

  • Abordar este tema de la prevención desde cierta serenidad. El pánico o la ira no ayudan       
  • Generar una relación de confianza en general con nuestros hijos para poder hablar sobre esto y otras cosas.
  • Tener claro que la responsabilidad de protegerles es siempre del mundo adulto. Podemos enseñarles algunas herramientas para que aprendan a protegerse a sí mismas pero si les sucede no va a ser su culpa y no se la “echaremos”. Ya bastante se activa la culpa por defecto en esos casos como forma de negar la realidad y evitar la indefensión. 

Hay diferentes guías, material didáctico y cuentos de ayuda. Podemos usarlos y hacer procesos en los que preguntarles qué saben, qué opinan, ayudarles a reflexionar, a pensar soluciones…  adaptándonos a la edad, la capacidad, el temperamento, la situación… No se trata de dar una charla y listo o “bombardearles” con un montón de consejos sin más. A veces, podemos sacer el tema a propósito, otras aprovechar cosas que pasan, soltar “globos sonda” o estar disponibles cuando quieran hablar de ello. 

Entre los cuentos, “La Regla de Kiko” y “Mi cuerpo es un tesoro” para los más pequeños son básicos. Para un poco más mayores “Estela grita muy fuerte”, por ejemplo. Y para adolescentes, podemos usar algunas guías de educación afectivosexual que incorporan este tema. Por ejemplo, la de  Pepa Horno e Itziar Fernández  para el ayuntamiento de Burgos.

La idea es abordar este tema dentro de la educación afectivo sexual. En BBKFAMILY podéis encontrar un curso online gratuito sobre esta área. También, estar atentas a las charlas, cursos y talleres para padres organizados desde las AMPAS, recursos de la comunidad o asociaciones específicas del tema como, por ejemplo, la Asociación Garaitza en Bizkaia. En este enlace GUÍA 75 LIBROS EDUCACIÓN SEXUAL FAMILIAS CON PEQUES. ASEXOVI. CRUZ ROJA. 2020. PDF - Google Drive podéis encontrar muchos materiales gratuitos y descargables ordenados por temáticas y edades.

Trabajemos para que ni nuestro hijo ni ningún niño sea 1 de los 5 y se elimine esta maldita estadística.  Y no dejemos esta labor sólo para los talleres que hacen el cole o en otros lugares. En casa también se habla de esto.

Begoña Ruiz Ibáñez. Psicóloga, Referente de Protección a la Infancia en Bidegintza y educadora del programa Tratu-on.

Con la colaboración de 



Artículo publicado en la web www.bbkfamily.eus 

EJEMPLOS DE HERRAMIENTAS PARA EL TRABAJO EN DERECHOS CON LA INFANCIA Y ADOLESCENCIA.



Os presentamos algunas referencias que pueden ser interesantes para abordar los Derechos y el Buen Trato a la Infancia a nivel general con niños, niñas y adolescentes. Abordan su sentido, cuáles son, qué implican, el principio del Buen Trato ...  Si queréis tener más referencias para abordar algún derecho, principio o área de la Protección y Buen Trato en concreto, podéis escribirnos a tratuon@bidegintza.org ///  nsanmartin@edefundazioa.org (Programa Tratu- on de sensibilización, formación y asesoramiento en Protección y Buen Trato a la Infancia. Bidegintza G.E.K. y EDE Fundazioa)  


CUENTOS, COMICS, ANIMACIONES

  • "Derechos y deberes de la Infancia".César Bona. Editorial: Beascoa.  A partir de 7 años. 
  • "Fundamentales" 10 cuentos sobre los Derechos de la Infancia. Tres patas y pico. 
  • "Declaración de los Derechos del niño" Jordi Sierra i Fabra. Editorial: Edelvives. 
  • "Los Derechos de la Infancia en 10 Cuentos para conversar" Fundación Edex- Desclee https://www.educatolerancia.com/wp-content/uploads/2016/12/libro_cuentos_conversar.pdf
  • "Los Derechos de la Infancia. Varios autores. Editorial: Anaya.  
  • "Comic Guardianes de los Derechos" Varias entidades. https://www.derechosdelainfancia.es/comic/
  • "Buscando camino" Cuento para completar artísticamente sobre la Resiliencia. Bidegintza. Bilingüe (euskera y castellano) https://bit.ly/2IPY9OV
  • Refugiada. La odisea de una familia. Tessa Julià, Anna Gordillo. Editorial: La Galera. 
  • La calle es libre. Kurusa, Monika Doppert.Editorial:Ekaré 
  • Los niños no quieren la guerra. Eric Battut. Editorial: Juventud. 

PROPUESTAS AUDIOVISUALES Y TIPS 


 

PROPUESTAS DE JUEGOS , GUÍAS DIDÁCTICAS.  


 PROPUESTAS ARTÍSTICAS



 PROPUESTAS PARA PADRES/MADRES. 

En este webinar podéis ver algunas claves de cómo abordar con niños, niñas y adolescentes a Educación en Derechos de la Infancia. 




BUEN TRATO Y MODELOS EDUCATIVOS DE CRIANZA

 ¿El mejor modelo parentomarental para el BUEN TRATO?

Podríamos definir el Buen Trato parentomarental  (1) como aquel que va más allá  de la mera ausencia de mal trato; el que se refiere a la existencia en el contexto familiar de condiciones que conduzcan a la cristalización de vínculos de apego seguro a una adecuada gestión de la expresividad y regulación emocional e, igualmente, a la existencia, de prácticas parentales que potencien el desarrollo de la autonomía, la autoestima y la resiliencia (Anaut y Cyrulnik, 2014; Barudy y Dantagan, 2005; DeHart, Pelham, y Tennen, 2006).

¿Y qué “modelo” parentomarental de los existentes se corresponde mejor con esta definición? Si revisamos un poco la bibliografía, podemos encontrar un número relativamente alto de estilos educativos o de crianza con diferentes nombres o “etiquetas”. Tradicionalmente se ha hablado del enfoque autoritario, permisivo, democrático o negligente. Podemos añadir otros nombres u otros estilos como el sobreprotector, punitivo, sacrificante, ausente, diplomático… También se han puesto en “boga” nombres como “helicóptero”, crianza consciente, crianza respetuosa, parentalidad activa…

Crear estas etiquetas es un intento de definir cómo moverse en torno a la expresión del afecto, la disciplina, la comunicación, el fomento de la autonomía, la protección, y otras variables implicadas.

Hemos de tener en cuenta que ningún padre o madre puede tener un estilo estrictamente puro, sino que se tiende más a uno incluyendo ciertos elementos de otros.

La adopción de un modelo u otro sabemos que depende de la “herencia” recibida, del enfoque   social imperante en un momento dado, de aspectos culturales, de las propias creencias, de las experiencias que se viven y del proceso consciente que se va haciendo.  

Y, ¿cuál es el MEJOR modelo? ¿Cuál es el que se relaciona mejor con el BUEN TRATO a la infancia?  Sabemos por la experiencia y los estudios de vida y neurociencias, que hay modelos claramente negativos para el desarrollo de los/as niños/as. Entre ellos, podríamos encontrar al ausente o  negligente.

Sin embargo, en determinados momentos muy puntuales algún elemento de un modelo autoritario, por ejemplo,  puede tener su dimensión adaptativa para la supervivencia (recordemos cómo nuestras figuras de liderazgo político han tenido que introducir algunas medidas que podríamos considerar más autoritarias para  asegurar el control médico de la pandemia, por ejemplo)

Por otra parte, enfoques como el protector o el de la crianza respetuosa pueden conllevar cierto “peligro” si degeneran o se llevan al extremo de la sobreprotección (por ejemplo, pérdida de la propia identidad y autocuidado marental o violencia emocional por falta de empuje a la autonomía) Y un modelo democrático mal entendido (en el que los niños y niñas participan de todo tipo de decisiones con mucho poder) puede crear inseguridad afectiva.

Por otra parte, hay que tener en cuenta que buscar el modelo de crianza perfecto puede llevar a una rigidez que enferma y llevar al aislamiento de otros padres y madres que no “practican” la perfección. Esto hace que las redes afectivas se puedan “fragilizar”

 Sobre las competencias

José María Gasalla (2), que pertenece al mundo del liderazgo empresarial, plantea que no se trata tanto de encontrar o definir con un nombre el mejor modelo. Se trataría de ver qué elementos deberían estar presentes siempre. Y hace una traslación del enfoque del liderazgo con CONFIANZA de las 7 Cs al contexto familiar para tenerlas en cuenta como ejes que guíen:

  • Competencia. Supone ir ganando competencia como padre/madre y tratar de crear una armonía familiar grupal. Para ello, podrá ser necesario formarse, contrastar, pedir ayuda y muy importante el autoconocimiento y autocuidado.  
  • Consciencia. Hay que tener consciencia de cada hijo e hija, por ejemplo. Ver sus necesidades, entender sus comportamientos, ser empáticas y gestionar la relación con ellos. Y es importante tener en cuenta que cada hija es diferente y hay que superar el miedo a diferenciar a las hermanas. Hay que amar y conocer a los hijos por igual pero a veces hay que liderarlos de forma un poco diferente ajustándose a cada uno. Otros miedos que deberíamos superar desde la consciencia serían el miedo al conflicto con los hijos, a la pérdida de la relación, a abrirse demasiado emocionalmente...
  • Claridad. Supone hacer una crianza desde la honestidad y la sinceridad.
  • Cumplimiento. Es necesario cumplir con lo que se dice, con lo que se hace.
  • Coherencia. Se trata de que los pensamientos, las palabras, las acciones, las peticiones estén alineadas y podamos ofrecer un modelado real.
  • Consistencia. Se relaciona con ser ejemplo en perseverar en unos valores de respeto y integridad. Escuchar y percibir toda la esencia de las hijas.
  • Coraje. Ser padre/madre no es fácil y es necesario tener valentía para tomar decisiones, asumir riesgos, aprender de los errores y decir NO cuando hay que decir NO desde el amor y la ternura posibilitando alternativas cuando algo no es posible.

Si nos centramos en las competencias que padres y madres deberían desarrollar para ejercer un Buen Trato familiar a sus hijos, el grupo Etxadi-Universidad del País Vasco (3) identifica algunas competencias fundamentales basadas en evidencias científicas. El programa BBKFAMILY las presentaba así en una de sus actividades abiertas para familias en su  DOMO:  

1-      Protegerles antes de nacer. Imaginar en positivo la llegada del bebé y preparar el equipo de crianza y el hogar saludable.

2-      Construir vínculos seguros. Desde la base del amor incondicional, una base de estabilidad y con la responsabilidad igualitaria.

3-      Saber que nos imitan. Dar un modelo y una referencia positiva en su camino hacia la autonomía.

4-      Jugar a cualquier edad. El juego, los cuentos como un espacio de relación insustituible por pantallas.

5-      Practicar la flexibilidad y el respeto. Evitar las comparaciones, aceptar la forma de ser de cada una, sus aficiones, sus proyectos …  desde un respeto mutuo.

6-      Expresar y regular emociones. Identificar, poner nombre y regular las emociones según sus necesidades y ser modelo en ello. Así su autoconocimiento y el conocimiento mutuo será mayor.

7-      Ponerse en el lugar de otras personas. Enseñar a entender, valorar los deseos, emociones, creencias de las demás personas. Labrar el camino hacia la solidaridad.

8-      Practicar la educación democrática. Exigir, con respeto, sus compromisos y esfuerzos  para su entorno; que puedan sentirse útiles.

9-      Fomentar la autoestima. Reconocer sus esfuerzos cotidianos y su responsabilidad con los demás.

10-   Practicar la exigencia. Animarles a que “busquen  agua para cuidar su cepa” en lugar de regarla nosotras en exceso.

11-   Aprender a afrontar el estrés y el conflicto. La casa como una escuela de civilización y respeto de los derechos humanos en la resolución de conflictos. Pedir ayudar si es necesario para ello.

12-   Fomentar las relaciones sociales. Ir al parque, patio para que se relacionen estando presente para ayudarles.

13-   Relacionarse con la escuela. Con una buena comunicación y trabajo conjunto.

La clave de la “balanza”

Parece que el quid de la cuestión es garantizar una seguridad afectiva en los hijos. De esta forma, como plantea Boris Cyrulnik, experto en Resiliencia, (4), estarán más preparados para afrontar las situaciones difíciles de la vida. Hay algunos elementos que se han comprobado inhibidores de esta seguridad afectiva. La violencia física o emocional en sus diferentes formas (sabemos que hay formas inconscientes o “normalizadas”) Además de la violencia que tradicionalmente se ha considerado “directa”, Cryrulnik señala la “violencia conyugal” como otro de los factores significativos así como la precariedad social. Ésta supone una fuerte carga de estrés y ansiedad para padres y madres. Puede derivar en que estén más centrados en aspectos básicos de la supervivencia física, no tengan red afectiva de ayuda, pasen menos tiempo con sus hijas, desarrollen enfermedades sociosanitarias o se encuentren en estados emocionales más complicados para poder criar de forma segura.

De hecho, María José Rodrigo (5) plantea que hay algunas familias que, por sus circunstancias, podrían estar en mayor riesgo a priori. Por ejemplo:

-          Madres solas sin apoyos familiares o sociales con hijos a cargo, sobre todo, si tienen alguna discapacidad.

-          Familias con situaciones de violencia en el hogar.

-          Familias que viven en barrios conflictivos sin recursos educativos.

-          Familias en las que los niños  y niñas reciben escasa atención por el exceso de horas de trabajo de sus padres y madres.

-          Adolescentes embarazadas sin apoyo familiar.

-          Familias con hijos e hijas de otras culturas con situación de acoso escolar y cuyos padres-madres viven excluidos en la comunidad.

Un factor que se ha visto clave para poder “girar” de forma preventiva o protectora la ecuación del Buen Trato familiar es que las familias puedan contar con ayuda de una red  afectiva o recursos de apoyo  en la comunidad.  Boris Cyrulnik señala que contar con alguien que te ayude, que esté contigo es, por ejemplo, un elemento básico de resiliencia para llevar mejor una situación difícil en la vida.  Poder tener una red de apoyo, pedir ayuda y enseñar a los hijos e hijas a hacerlo también es, de hecho, una competencia parentomarental básica.

La experta en Protección a la Infancia Pepa Horno (6) señala en este sentido que la comunidad es clave para la crianza, sobre todo, en épocas o circunstancias de incertidumbre y dificultad. La comunidad disminuye la exclusión, reduce la violencia y posibilita la creación de vínculos horizontales entre las personas. Por ello, sería necesario, por ejemplo:

-          fomentar la generación de redes de ayuda logística entre las familias (asociaciones, espacios comunitarios de encuentro…)

-          crear espacios abiertos comunes para las familias.

-          cuestionarse en positivo la posibilidad de que las familias participen en la comunidad con los niños y las niñas.

-          practicar la mirada al resto de las familias desde el cariño, la escucha empática y sintiendo que formamos parte de una misma “tribu”.  (como nos mirábamos desde los balcones en época de confinamiento por pandemia)

Todas estas dimensiones las hemos de tener claras los recursos y profesionales que nos dedicamos a acompañar educativamente a familias. En ocasiones, el modelo educativo de algunas familias no es el “mejor” y, siendo así, para ellas puede tener una función “adaptativa” en su entorno y ser fruto de un entramado de muchos factores. Posibilitar que encuentren alternativas propias protectoras es un proceso complejo y que requiere crear una relación de seguridad afectiva con ellas.  Además, el punto de partida para cualquier proyecto educativo debe ser el garantizar a la familia necesidades básicas como una vivienda digna, ingresos económicos, trabajo e incluso protección física y psicológica. Cuando estos estresores se van despejando en mayor o menor medida, podemos acompañar de otra manera procesos de cambio de competencias, desde la dimensión amplia de la resiliencia familiar. Uno de los objetivos será siempre fomentar redes afectivas sanas para esa familia en su entorno. De hecho, Pepa Horno, por ejemplo, recomienda no cerrar una intervención con una familia si ésta no cuenta con una o dos personas de su entorno que puedan ser fuente de apoyo emocional sano.  Y esto no siempre es fácil y requiere tiempo y tesón. Y no siempre lo tenemos "administrativamente". 

¿Con qué nos quedamos?

Desde luego, “invertir” en las familias es invertir en nuestra sociedad de una manera inteligente. Y esto supone hacerlo tanto a un nivel de protección (cuando ya hay dificultades) como de prevención.

Fomentar una parentomarentalidad positiva en la sociedad tiene un impacto positivo en la infancia, eso está claro. La Psiquiatría, la Psicología e incluso la Etología del Desarrollo, acompañadas de los descubrimientos de la neuroeducación, así nos lo dicen. Además, los estudios que se han hecho sobre el retorno económico de la acción preventiva en parentomarentalidad positiva también lo apoyan. “Compensa”, incluso económicamente.  Y está claro que las últimas estadísticas sobre salud mental y grado de violencia (en sus múltiples facetas) que sufre la infancia  y la sociedad adulta nos muestran su necesidad. (Estudios diversos de UNICEF, Save The Children, EDUCO, Asociación de Psicología Infanto-Juvenil, FAMPI …)  

Apoyar la parentomarentalidad positiva puede hacerse de muchas maneras. Crear campañas de sensibilización, impulsar recursos de apoyo a las familias, dar a conocer los medios existentes, poner en marcha talleres, cursos y actividades para la reflexión, crear espacios comunes en la comunidad para el encuentro, facilitar redes de ayuda logística mutua… Y también pasa por combatir la precariedad social, combatir la pobreza económica, facilitar una vivienda digna, apostar por verdaderas medidas de conciliación, responsabilidad igualitaria, crear más y mejores servicios de atención pública a la Salud Mental, atender la dimensión emocional de las mujeres embarazadas y recién paridas …

¿Y sobre qué modelo de parentomarentalidad? Sobre un modelo que científicamente se relacione con el Buen Trato pero ¡ojo! teniendo en cuenta a cada familia y su punto de partida. El ajuste a la realidad emocional, psicológica, física, social…de cada una tiene que ser contemplado. Mar Romera (7) nos “avisa”, por ejemplo, de que tratar de “copiar” un modelo de crianza “ideal” incorporando como autómatas una “batería” de consejos o pautas generales sin un proceso de reflexión emocional y particular no va a funcionar. Y hay que partir, sin duda, de aprender a ESCUCHAR y responder a las necesidades de los niños y niñas. Desde el afecto, desde los límites, desde la flexibilidad, desde la regulación emocional… Para crear un clima de seguridad afectiva que posibilite clarificar expectativas, dar autonomía, tener retos, posibilitar reconocimiento, innovar, crear …

Cualquier familia que quiera practicar la parentomarentalidad positiva necesita escuchar a sus hijos e hijas. Y cualquier programa que quiera fomentar este enfoque de Buen Trato en la familia debería escuchar, recabar la opinión e incluir a los niños y niñas como agentes en las fases de diseño, ejecución y evaluación de sus acciones.

Un grupo de adolescentes en uno de los talleres de la campaña Buentratarte (8) nos decía:

-          “Si no nos escucháis, no sabréis cómo ayudarnos”

-          “Si nos escucháis pero luego hacéis lo que queréis, ¿para qué nos escucháis o decís que nos escucháis?”

-          “Si no nos escucháis y pensáis a tiempo, haréis las cosas (bien) tarde”

-          “Si nos escucháis y luego nos mentís, es lo peor”

Para acabar, me gustaría, quedarme con esta palabra:  ESCUCHA CONSCIENTE. No es una de nuestras mejores competencias como padres/madres, como personas, como entidades o recursos. Escuchar se escucha con los oídos, con la vista, con el tacto… incluso con el olfato y el gusto … Y se escucha, sobre todo, saliendo de nuestro propio narcisismo y desde el corazón. Criar de forma consciente supone escuchar de manera consciente. CULTIVEMOS LA ESCUCHA para sentir, para vislumbrar qué hacer, para hacer lo oportuno, para no llegar tarde y para practicar la honestidad.

Begoña Ruiz Ibáñez.  

Psicóloga, educadora  y referente de Protección a la Infancia en BIDEGINTZA S.Coop. Educadora y colaboradora en programas  y espacios divulgativos  en torno a la Parentomarentalidad Positiva y el Buen Trato.  

BIDEGINTZA COOPERATIVA de iniciativa social sin ánimo de lucro.

Bilbao, 2022.



 (1)    Ayuntamiento de Vitoria- Gasteiz. Programa de Parentalidad Positiva https://www.vitoria-gasteiz.org/docs/wb021/contenidosEstaticos/adjuntos/es/24/49/82449.pdf 

(2)    José María Gasalla. “Como fomentar la autoconfianza de un adolescente...y de ti mismo” . Jornadas Online: “Convivir con un adolescente”

(3)    Grupo Etxadi- UPV Competencias Básicas para la crianza en adaptación para BBKFAMILY  

(4)    Boris Cyrulnik. “El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional” Aprendemos Juntos https://youtu.be/_IugzPwpsyY

(5)    María José Rodrigo. II Jornadas “Apego, Resiliencia y Parentalidad positiva” Asociación Biraka

(6)    Pepa Horno. “Criar en tribu, crecer en red” Jornadas BBKFAMILY https://youtu.be/bZTkAF8NSE0

(7)    Mar Romera “El bienestar de nuestros/as hijos/as” Jornada de BBKFAMILY

(8)    Bidegintza. “Voces de Niños y Niñas sobre el Buen Trato” https://buentratarte.blogspot.com/2020/04/descarga-la-memoria-voces-de-ninos-y.html

Otras referencias:  

-          KIT DE PROTECCIÓN DE EDUCO www.educo.org

-          UNICEF “Guía de Paternidad Activa para padres” https://www.unicef.org/mexico/media/6311/file/Gu%C3%ADa_de_paternidad_activa_para_padres.pdf

-          Ayuntamiento de Santander Decálogo del Buen Trato a la infancia https://www.bienestaryproteccioninfantil.es/imagenes/tablaContenidos03SubSec/cavas_05_decalogo.pdf

-          Save The Children “Queriendo se entiende la familia” https://www.savethechildren.es/sites/default/files/imce/docs/queriendo_se_entiende_la_familia_vok.pdf


Con la colaboración de: