TEJIENDO SALUD Y BUEN TRATO ...TAMBIÉN CON LA INFANCIA

  

TEJIENDO SALUD Y BUEN TRATO A LA INFANCIA

Tejiendo Salud es un programa de promoción de la salud mediante procesos de participación comunitaria que nace en septiembre del año 2021 en Bilbao. Desde el Ayuntamiento de este municipio, en colaboración con la Cooperativa de Iniciativa Social Bidegintza, se propone el diseño de una serie de actuaciones para la promoción de la salud enmarcadas en el contexto de Procesos de Participación Comunitaria para los barrios bilbaínos de Bilbao La Vieja y San Francisco.

 

Su objetivo general es potenciar y reforzar la salud en estos barrios desde un enfoque de cuidado comunitario. Para ello, se abordan ejes tales como estimular las conductas saludables, sensibilizar y concienciar en torno a la salud, promover factores de protección, reducir los factores de riesgo y minimizar la incidencia de elementos negativos.

 

A partir de un proceso inicial de diagnóstico y análisis socio-comunitario, se detectaron necesidades y activos y se van proponiendo diferentes acciones comunitarias promovidas y desarrolladas con la colaboración de diferentes recursos, asociaciones, grupos, agentes y personas vecinas de los barrios. Teniendo en mente la importancia de hacerlo con y para personas de diferentes realidades, roles, grupos culturales, edades, capacidades, grados de experiencia en la participación… desde una perspectiva inclusiva.

Algunas de estas acciones van dirigidas a la comunidad, a las familias, a la infancia y adolescencia y también se hacen espacios de encuentro entre agentes que intervienen en los barrios para compartir, contrastar, compartir buenas prácticas… 

En 2024, la iniciativa obtuvo el reconocimiento de la FEMP y Sanidad dentro de los Premios a las Entidades Locales por sus actuaciones en promoción de la salud.

 La salud de la infancia y adolescencia y su participación en la propuesta ha estado presente desde el inicio y va cogiendo fuerza. La escucha a sus necesidades y reflexiones y su implicación son una clave imprescindible, uniéndola con la dimensión de la protección y el buen trato como elemento transversal para una adecuada salud.

 

Los niños, niñas y adolescentes tuvieron un espacio de escucha, por ejemplo, en el análisis de necesidades de salud de los barrios ofreciendo su punto de vista sobre fragilidades, activos y retos. Entre los elementos de mejora para la salud comunitaria de los barrios que más destacaron: que haya menos basura en las calles, que haya menos conflictos con violencia y más espacios para hacer deporte. Entre las fortalezas: que hay mucha gente y grupos ayudando a otras personas, el parque que ya hay y la iluminación. Es importante tener en cuenta la mirada de la infancia y qué relacionan con la salud de los barrios y sus propuestas. A veces coinciden y otras tienen sus diferencias. Como anécdota, personas de edad avanzada apuntaban que las “cuestas arquitectónicas” presentes en el barrio no facilitaban su movilidad y salud mientras algún niño señalaba como fortaleza precisamente una cuesta que les permite jugar a bajarla con el patinete, añadiendo eso sí que mejor sin tantas cuestas el barrio.

La infancia y adolescencia también ha participado en algunas de las acciones de sensibilización y aprendizaje sobre aspectos varios de la salud en los que se han tenido en cuenta sus derechos y sus propuestas, reflexiones o ideas. En todas ellas, como es habitual, se busca la colaboración de agentes y grupos que están trabajando en torno a la salud de diferentes maneras en los barrios, se estimula la interacción entre menores de edad (y sus grupos), se da oportunidad al tiempo de relación a nivel intra e interfamiliar y se usa el juego como estrategia básica. Se han realizado, por ejemplo: 

  • Taller teórico-practico de alimentación saludable: Con cuatro sesiones de alimentación y cocina saludable con adolescentes desarrolladas en el Mercado de Abastos y Alimentación de la Ribera.
  • Actividad sobre los derechos de la infancia, especialmente el derecho al juego y alimentación: El 20 de Noviembre, con motivo del día de los derechos a la infancia se realizaron varias actividades dirigidas a los y las menores de edad en algunas calles de los barrios. Por ejemplo, dinamicas en relación al derecho al juego (lanzamiento de bolos gigante, circuito de baloncesto, juego de las sillas con música en directo y decoración de paragüas) y dinámicas de sensibilización para el derecho a una alimentación saludable (kit de fruta saludable)  
  • Taller de alimentación consciente. Actividad dirigida a familias con niños y niñas en las que se trabajó la importancia de poner consciencia durante la alimentación: sentir, tocar, oler, degustar los diferentes alimentos a través de un enfoque lúdico.
  • Circuito de educacion vial: Dinamización de un circuito de educación vial en la calle  dirigida a menores de edad para la prevención de accidentes y la convivencia vial segura.
  • Taller de reciclaje comunitario. Actividad en la que niños y niñas trabajan a través del juego la importancia de la limpieza y reciclaje dentro del barrio.  
  • Taller de sensibilización sobre “deporte adaptado” En este caso, los y las menores de edad participan en una charla de sensibilización con perspectiva inclusiva, una actividad deportiva para la utilización de silla de ruedas, y un taller de visuales.
  • Talleres de deporte alternativo, yoga, movimiento expresivo, música, danza… en el periodo estival como una fórmula de promover el ejercicio físico, el juego, la participación en la calle al aire libre y la interacción familiar durante las vacaciones. 

También se han promovido actividades para la sensibilización sobre el Buen Trato. Por ejemplo, el taller “El árbol del buen trato” en una plaza de los barrios (dirigido a familias donde se ha trabajado qué es para los y las menores de edad sentirse bien tratadas) y el taller “Salud y buen trato”. Esta última actividad fue dinamizada desde el programa @Tratuon. Se propuso en otra plaza de los barrios y estaba dirigida a las familias con una propuesta lúdica de retos a realizar en familia abordando elementos diversos de la salud y el buen trato en la familia. Reto 1: Tiempo de juego compartido. Reto 2: Expresión de la afectividad. Reto 3: Sentido de pertenencia y aceptación.

Desde @Tratuon también compartimos espacio de reflexión dinamizando un encuentro de agentes sobre Salud y Buen Trato en el que abordamos la relación entre estos dos conceptos, los elementos de un entorno seguro para la infancia y las personas adultas y revisamos nuestras competencias para promover el buen trato y la no violencia. Participaron agentes del ámbito social, escolar, terapéutico, sanitario.

Bidegintza S.Coop. 









Si quieres consultarnos sobre los talleres de la Campaña Buentratarte, puedes hacerlo a través del email: 

bego@bidegintza.org 

Mila esker! 

CHARLA DESDE TRATUON: "CONSTRUYENDO ENTORNOS SEGUROS Y CUIDADOSOS CON INFANCIA Y ADOLESCENCIA EN LA COMUNIDAD"

Podéis ver un resumen anticipado  de los aspectos que abordaremos en la charla organizada por el proyecto Tratuon (www.tratuon.org) aquí: 



Qué es Tratuon

Tratu on es un proyecto surgido de la alianza de dos entidades sociales con amplio recorrido y apuesta por la protección y el buentrato a la infancia: Bidegintza G.E.K. y EDE Fundazioa.

Pretende generar y facilitar recursos y acompañamiento a las personas que trabajan con niños, niñas y adolescentes para protegerla mejor frente a la violencia, desde la cercanía de cada contexto.

Realizamos actividades de sensibilización, formación y asesoramiento para ayudar a proteger a la infancia y adolescencia frente a la violencia y promover entornos seguros y de buentrato allá donde hay niños, niñas y adolescentes.

Desde Tratuon promovemos esta charla de sensibilización sobre cómo construir conjuntamente espacios seguros y respetuosos con la infancia y adolescencia en la comunidad.

Contextualización de la charla

Sentirse seguros y seguras es una necesidad de los niños, niñas y adolescentes. Nos lo recuerdan las diferentes teorías psicológicas del desarrollo y se recoge en diferentes normas y leyes como la Declaración de los Derechos de la Infancia y la Ley Orgánica de Protección a la Infancia frente a la Violencia.

La seguridad de niños, niñas y adolescentes supone satisfacer diferentes necesidades básicas (físicas, emocionales y sociales) y posibilitar el desarrollo de sus potencialidades para la vida. Y sufrir violencia es contrario a este objetivo.

Escuchamos estadísticas de varias organizaciones y vemos noticias de sucesos sobre la violencia ejercida por personas adultas hacia niños y niñas y entre ellos y ellas que, sin duda, nos preocupan. ¿Estamos ante un incremento preocupante de la violencia que sufre la infancia?

Algunos datos nos llevan a pensar que sí, aunque también hay más detecciones y aún no hay suficientes estudios comparativos en el tiempo para valorar más concretamente el alcance del  incremento.

Lo que sí tenemos más claras son algunas cuestiones:

  • Como punto positivo, detectamos mejor la violencia que sufren niños y niñas y ya no consideramos “normal” sucesos  como los castigos físicos, el acoco escolar o el acceso a pornografía a determinadas edades.
  • Los niños y las niñas siguen sufriendo violencia, de formas diferentes y en, muchos casos, aún no la detectamos o lo hacemos tarde. Esto es significativo en lo que se refiere al abuso sexual infantil (aún un tabú) y la que pasa desapercibida a través de los medios online.
  • Sigue habiendo cierta violencia “normalizada” que no se percibe como tal. Por ejemplo:  la sobreprotección asfixiante , el sufrir separaciones tormentosas de padres y madres, el vivir violencia doméstica de progenitores, la falta acusada de tiempo de vínculo familiar, el exceso de presión de expectativas familiares o escolares, comentarios machistas-sexistas, bromas en novatadas…  u otras. También la violencia estructural o institucional en la que niños y niñas son víctimas de un modelo social estresante o de una red que no acaba de cuidarles, proporcionales recursos de apoyo en tiempos y formas adecuadas o que les revictimiza cuando han sufrido violencia.
  • Dentro de todo esto hay un aspecto que percibimos y nos preocupa especialmente: cómo muchos niños, niñas y adolescentes optan por la violencia hacia otros o hacia sí mismas como una forma de elaborar conflictos, afrontar situaciones estresantes o alimentar inadecuadamente la necesidad de poder. En este sentido, observamos:

  1.     Hay más medios e instrumentos a “su alcance” para cometer actos violentos y que puedan pasar más desapercibidos. Las redes sociales, internet y la tecnología han traído esos inconvenientes, por ejemplo.
  2.    Hay más problemas de salud mental en los chicos y chicas. En algunos de ellos la expresión del malestar se hace a través de la violencia hacia los y las demás, los espacios físicos o a hacia sí mismos. Sabiendo, además, que muchos chicos y chicas que sufren violencia acaban con problemas de salud mental en los que a su vez hay una exteriorización – interiorización violenta consecuente.
  3.       Hay una violencia ejercida por chavales y chavalas que llega a cotas muy intensas y hace mucho daño, con una total desregulación emocional y falta de empatía. 
  4.   Encontramos aún, a pesar del trabajo realizado de sensibilización, un tipo de violencia en la juventud asociada a una falta de respeto por la diversidad (de género, de capacidades, de procedencia, de ideas...),el radicalismo y la búsqueda del poder narcisista ante el diferente. También un pico muy importante de violencia sexual en la que se asocia el sexo con despersonalización y acto violento.

¿¿Y por qué pasa esto? Nunca hay un único factor. Sabemos que hay factores de riesgo que pueden alimentar la violencia.  Entre otras cosas, los modelos relacionales inadecuados, la falta del sentido de respeto a la autoridad, la ideología extremista que se cuela, la cultura de la inmediatez, el culto a la imagen y narcisismo, el individualismo, la crisis económica, los problemas de estrés-ansiedad-salud mental, la soledad emocional, el vacío para supervisar determinados contenidos en el mundo virtual, la falta de un ocio sano con acceso a las pantallas y sustancias tóxicas de forma adictiva más tempranamente, la pandemia, el acceso temprano a la pornografía y contenidos inadecuados de violencia, la falta de recursos educativos y sanitarios…

Es necesario abordar estos factores de riesgo para su disminución y, también es interesante potenciar los factores de protección: cómo generar entornos seguros para la infancia y adolescencia en los que no quede lugar para la violencia y que sí alimenten una cultura de buentrato. 

Elementos de seguridad

Durante la charla, podremos abordar, desarrollar y concretizar 10 puntos:

  1. El enfoque que tenemos del niño y la niña como personas. Por su edad y condición requieren  que seamos responsables de su bienestar y de facilitarles la satisfacción de necesidades como la protección, exploración, participación, atención, conexión, relevancia …Pero esto no quiere decir que sean objetos de nuestra propiedad, no puedan opinar, no sepan de nada, sólo sean proyectos de personas futuras adultas o que les tengamos que poner en desigualdad (aunque su rol y el nuestro va a ser diferente) Y esto no supone que no podamos educarles, que no podamos  ponerles límites o que se acaben convirtiendo en tiranos …
  2. El diseño de los espacios físicos y emocionales de casa, del colegio, del centro deportivo, del barrio… teniéndoles en cuenta, para que puedan sentirse seguras y desarrollar sus aprendizajes de vida.
  3.  La sensibilización y modelado de enfoques de buentrato, identificando aquellos factores o señales que pueden derivar en violencia. Incluyendo en este caso, claramente, el medio online. 
  4. La importancia de trabajar la salud emocional, fundamental para la prevención de la violencia y los problemas de salud mental. Para ello, la educación en competencias de gestión emocional tiene que ser un reto en estos tiempos. Y, dentro de ello, incluimos factores antiestresantes naturales como el ocio sano, el aire libre, la actividad física, el deporte, el apoyo social... 
  5. La inclusión de la educación afectivo-sexual dentro de la educación. Para favorecer su autoconocimiento, vencer estereotipos y potenciar su pensamiento crítico a determinadas formas relacionales que incluyen violencia directa, indirecta o sutil.
  6. La responsabilidad de todas las personas en generar esta seguridad, cada una desde su rol, en coordinación y teniendo clara la responsabilidad de comunicar a las instituciones y autoridades competentes las violencias que podamos observar, conocer o sospechar.
  7. La relevancia de generar redes afectivas de apoyo entre las personas adultas y entre niños y niñas, ya que es un factor protector fundamental. Y, dentro de ello, incluir la educación a niños, niñas y adolescentes de cómo, cuándo y a quién poder pedir ayuda si se sienten mal, sufren violencia o malestar. 
  8. La necesidad de trabajar en red, de que la administración cree recursos de apoyo y facilite, junto con entidades, colegios, centros…, mesas interdisciplinares de protección a la infancia, redes, asociaciones para hacer un trabajo comunitario en torno al Buentrato. 
  9. La estimulación de una comunidad que escuche a la infancia y adolescencia y estimule su participación y protagonismo en cada contexto (familia, colegio, entidad social, deportiva, de ocio …) Y también en proyectos, comisiones, grupos de escucha, iniciativas… en la comunidad en las que puedan sentirse partícipes de ella. Sabemos, por ejemplo, que aquellas medidas educativas contra la violencia entre iguales  que incluyen la participación de los y las  propias menores de edad en el diseño, la intermediación, la tutorización, la comunicación, la práctica restaurativa … son mucho más eficaces.
  10. La urgencia de trabajar el autocuidado, la gestión del estrés, la salud mental de las propias personas adultas que acompañan a niños, niñas y adolescentes. Cuidarse para cuidar.

En este sentido, extender la cultura comunitaria para la protección, el buentrato y la seguridad de niños, niñas y adolescentes va a ser fundamental. La comunidad, el barrio, el pueblo, la ciudad y las personas, agentes, recursos que se mueven en él son el espacio natural para poder hacer un entorno seguro de una manera eficaz y participativa. Y es que es importante que entendamos que para proteger a la infancia y luchar contra la violencia, debemos colaborar y trabajar en red. Nuestros barrios y comunidades son los espacios de socialización de  niños y niñas y, por lo tanto, también deben ser entornos seguros protectores.  Y para que la comunidad se conecte hace falta movilizarla, concienciarla y formarla. Tratuon recoge este reto, tratando de poner en valor las iniciativas y agentes que ya trabajan en ello y a animar a otras para que se sumen.

¿Cómo “aterrizar” todo esto? Ya hay experiencias, buenas prácticas, ejemplos… que pueden tenerse en cuenta. Tanto para nuestros hogares familiares, como para los centros escolares, recursos sociales, de ocio, deportivos, sanitarios … y el barrio. Y, sobre todo, es necesario espacios de sensibilización, contraste y formación para ello. 

La charla junto con la Exposición de los Derechos de la Infancia quiere favorecer  la sensibilización y reflexión sobre el buentrato a la infancia y adolescencia al entorno natural de la comunidad, del barrio, de la ciudad o el pueblo. Desde el acceso libre y posibilitador para cualquier persona adulta. Además, el taller “Yo también construyo el buentrato” para niños y niñas tiene como objetivo reflexionar, participar y sacar propuestas generales y compromisos personales para el buentrato de su parte, dentro de su círculo de influencia y desde su rol.

¡Vamos a ello!Apostemos por Comunidades de Buentrato y Espacios Seguros para la Infancia y Adolescencia

Begoña Ruiz

Técnica del programa Tratuon

www.tratuon.org 





¡Es mi derecho y lo hago! ¿Cómo entender y explicarles el sentido de sus “derechos”?

 


Quizás en algún momento hayas escuchado a tu hijo decir algo así: “Tengo derecho a esto y no me lo puedes quitar” También te puede sonar esta frase: “Quieren tener todos los derechos del mundo, pero ningún deber… así nos va”

Tienen derechos.

Los niños, niñas y adolescentes tienen derechos, sí. Fueron aprobados en una Convención de las Naciones Unidas hace años y la mayoría de los países se han ido comprometiendo a garantizar su cumplimiento.

Son unas normas protectoras que contemplan que infancia y adolescencia también tienen derechos humanos. Los niños no son proyectos de personas adultas que ya tendrán derechos humanos, sino que ya los tienen.

Las niñas tienen unas necesidades (físicas, emocionales, sociales, cognitivas…) a resolver y han de contar con unas condiciones adecuadas para desarrollar sus competencias de vida en bienestar. Y en diferentes dimensiones (con salud, vivienda, familia, educación, tiempo de ocio, deporte, juego y descanso, identidad… en igualdad, sin violencia, pudiendo opinar…)

Al depender de las personas adultas para satisfacer sus necesidades, hay que garantizar que padres/madres, tutoras, profesorado, personal sanitario etc se responsabilicen de atenderles adecuadamente. Y los gobiernos y otros organismos deben velar porque tengan los recursos económicos, formativos, sociales, de salud… para que puedan hacerlo bien y si no es así, tomar medidas.

Esto implica, por ejemplo, que las niñas no son “propiedad” de sus familias, de otras personas o recursos y no pueden educarlas o criarlas de cualquier manera. Han de hacerlo desde modelos de Buentrato.

Digamos que el enfoque de derechos de la infancia marca las reglas para que, en una sociedad, los niños puedan tener un bienestar integral y no se cometan injusticias, discriminaciones o violencias hacia ellos.

Los derechos y los deberes

Contemplar que las niñas tienen derechos no implica que tengamos que meterlas en una burbuja hiperprotectora o que todos sus deseos tengan que ser cumplidos. No va por ahí el concepto de derecho de la infancia.

Por ejemplo, una cosa son los deseos y otra las necesidades. Yo puedo tener el deseo de comer 4 bollos pero no es la manera de satisfacer la necesidad de hambre. Yo puedo tener el deseo de divertirme tomando alcohol pero no es la manera de satisfacer la necesidad de entretenimiento o gestión emocional. Tendremos que contemplar las necesidades de fondo de nuestras hijas para ayudarlas y eso no implica dejar vía libre sin más a deseos que supongan perjuicio para su bienestar o el de otras personas.

Hemos de recordar que una de las principales competencias de vida que hemos de fomentar es la autonomía. Las familias tendremos que crear un marco de amor que incluya afecto y disciplina positiva para estimularla. Dejarles que afronten algunos retos solos, poner límites a algunas cosas (porque son peligrosas para su salud, porque faltan el respeto a otras personas o porque implican sobredependencia ), dejar que tomen ciertas decisiones, que aprendan de algunos errores (siempre desde cierta seguridad) y que vayan aprendiendo a gestionarse emocionalmente, incluso con la frustración. Siempre reconociendo sus esfuerzos y acogiéndoles afectivamente en cualquier caso.

Promover su autonomía tampoco quiere decir que les “hagamos duros” sin contar con nuestro amor y aceptación incondicional. No quiere decir que practiquemos una disciplina autoritaria o incluso con manifestaciones de violencia. Ahí nos alejaríamos del objetivo del Buentrato que implican los Derechos de la Infancia.

Una competencia de vida fundamental es la propia responsabilidad y el respeto. El respeto y cuidado hacia otras personas, hacia el planeta y hacia sí mismas. Ahí estarían también sus “deberes” y hemos de potenciar esa responsabilización de manera ajustada y progresiva.

Derechos y Bienestar

Los derechos de la infancia y adolescencia persiguen en última instancia el desarrollo en bienestar y podemos reflexionar también sobre el sentido que damos a la palabra Bienestar. Hoy en día podemos sumarnos al carro de contemplarlo como la acumulación o consumo a lo grande y constante de cosas, actividades, alimentos, sustancias, pantallas…que dan una subida rápida de “placer” Y el bienestar que deseamos para nuestros hijos quizás tenga que ir por otro lado. Sobre todo, porque agotamos recursos del planeta, los distribuimos mal y aparecen con más facilidad problemas de salud como obesidad, adicciones o relacionados con la imagen y el autoconcepto.

Tendremos que fijarnos también en aquellas dinámicas que, sin querer, inconsciente o indirectamente, pueden derivar en cierto no buen trato hacia las niñas. A veces tienen que ver con nuestro hacer directamente y otras veces con la estructura socioeconómica que no ayuda. Pensemos en el grado de malestar que podemos generarles cuando les colocamos en medio de situaciones de pareja de gran conflictividad, cuando no podemos tener tiempo para ellas, cuando nuestro estrés ante la precariedad económica nos pone en estados emocionales inadecuados para la crianza, cuando no encontramos o no usamos recursos de salud mental, cuando se ven inmersas en procesos judiciales que no contemplan su vulnerabilidad…  Tomar conciencia es el primer paso y en todo esto es importante que las familias contemos con medidas para cambios en la estructura, recursos de ayuda, y podamos generar dinámicas de autocuidado y cuidado mutuo con otras personas que nos ayuden.

Pero volvamos al título del artículo. Cuando nuestra hija nos hable de sus derechos, aunque sea en un intento de “salirse con la suya”: ¡escuchémosla! Escuchemos qué puede haber detrás de esa frase. Detrás de su “deseo” puede estar la necesidad de ser autónoma, de “reivindicarse” como persona con criterios, la necesidad de recibir “límites”, la necesidad de ser escuchada, la necesidad de tiempo de relación, la necesidad de expresarse emocionalmente, la necesidad de recibir ayuda, la necesidad de que la ayudemos a tomar conciencia de cosas, valores o principios…

Tendremos que reconocer sus necesidades de fondo, validar sus emociones y buscar las soluciones desde cierto pensamiento crítico. Y, dentro de ello, marcar los límites que consideremos, negociar o posibilitar su petición.

En cualquier caso, sería interesante que puedan conocer el sentido real del concepto “derecho”, lo que implica y la dimensión de responsabilidad que trae. Responsabilidad para nosotras madres que hemos de procurar protección y bienestar (y eso implica a veces decir no, otras sí y otras, “vamos a verlo”) Y responsabilidad para ellas en la construcción de su autonomía, cuidado de otras personas y autocuidado. Porque si cumplir un “derecho” mío implica “atacar” el derecho de otra persona, “hacerme daño” o “no aprender algo importante para mi autonomía”, tendríamos que revisarlo. En el caso de las adolescentes, por ejemplo, trabajar el concepto real de la palabra libertad también es muy interesante.

Y podemos aprovechar situaciones cotidianas o noticias para abordar algunos derechos, valores, principios …Por ejemplo, derecho a la salud (también a la salud mental), derecho a vivir en paz, derecho a que te traten sin violencia, derecho a la inclusión …

El bienestar que promueve el enfoque de derechos no tiene que ver con esa “acumulación” de la que hablábamos antes, sino con sentirse seguro emocionalmente. Y para ello, es necesario estar en un espacio físico seguro y, sobre todo, contar con relaciones seguras en las que no haya violencia ni discriminación. Preguntarles cuándo, cómo, dónde se sienten seguras, buentratadas  puede ser interesante…En este vídeo de BBKFAMILY algunos niños y niñas nos lo cuentan https://youtu.be/fNND1w2LqQ8

Los niños, niñas y adolescentes necesitan conocer sus derechos. En casa también se los podemos contar, abordando la dimensión que hay en ellos. El Ararteko tiene algunos materiales que pueden ayudarnos a ello:

https://www.ararteko.eus/RecursosWeb/DOCUMENTOS/1/0_3532_3.pdf

https://www.ararteko.eus/RecursosWeb/DOCUMENTOS/1/1_3532_1.pdf

https://youtu.be/4MbFk0qvw80

Por último, plantear que educar en derechos y desde el Buentrato es responsabilidad de todos, también de la familia. Educar en principios como la no violencia, la no discriminación y potenciar la autonomía es básico para ello. También es muy importante ayudar a que nuestros hijos creen una especie de “reservorio” de herramientas y fórmulas que les fortalezcan emocionalmente. Por ejemplo: saber cómo identificar, expresar y gestionar emociones, tener sentido del humor, introducir elementos antiestresantes sanos en el día a día, saber cómo pedir ayuda, a quién pedir ayuda, qué es querer bien/querer mal, manejar positivamente los conflictos, participar desde la solidaridad en proyectos…Y todo ello desde nuestro afecto, el pasar tiempo juntos, el reforzar el sentimiento de familia, el contar con una red de personas que nos ayudamos mutuamente…

Y en este sentido, os animamos a hacer este pequeño taller en casa “La fórmula del Buen Trato” en el que podréis descubrir qué momentos, acciones, actitudes mutuas son las que os hacen sentir más seguras en la relación familiar.

Español:https://youtu.be/0N9n3s4kYZc

Euskera: https://youtu.be/IHfCtu3mfIw

El 20 de Noviembre se celebra el día de los Derechos de la Infancia pero éstos han de estar presentes todos los días del año. Desde su comprensión amplia, hemos de trabajar en familia y sociedad por ellos.  Y, por supuesto, la clave como siempre es dar ejemplo, modelar y vivir desde el Buentrato.

Recursos: 

Begoña  Ruiz. Psicóloga, referente de Protección a la Infancia en el programa Tratu-on 

Con la colaboración de





Artículo publicado en www.bbkfamily.eus 


PREVENCIÓN DEL ABUSO SEXUAL INFANTIL

EN CASA TAMBIÉN SE HABLA DE ESTO/ ¿TU HIJO PUDE SER UNO DE LOS CINCO? Claves para ayudar a prevenir el abuso sexual.

Si te has animado a leer este artículo, ¡gracias! Puedes sentirte muy satisfecho, satisfecha. No es nada fácil aceptar que una niña puede ser víctima de un abuso sexual y mucho menos si es nuestra hija.  Pero las estadísticas nos dicen que 1 de cada 5 niños o niñas sufre alguna experiencia de abuso antes de los 17 años, el 80-85% dentro de su entorno de confianza, el 60% no recibe ayuda, y el 90% no lo dirá en la infancia. Y, siendo así, aún sigue siendo un tema del que no se habla. Porque es algo contranatura, nos parece una “aberración”, nos coloca en emociones de indefensión...y nuestro cerebro individual y social “anula” esa posibilidad. Nos descoloca especialmente saber que la mayor parte de abusos son perpetrados no por personas desconocidas sino por personas conocidas, de confianza para nuestros hijos, incluso de la familia.

No es mi intención meter miedo sobre este tema, sí crear conciencia de la responsabilidad y la oportunidad que tenemos como padres y madres.  Es necesario educar para que, en la medida de sus posibilidades, puedan evitarlo, aprendan qué hacer si les ocurre y sepan que pueden contar con nuestra ayuda y la de otras personas. 

A veces, hablamos del tema cuando tienen ya cierta edad, cuando van a algún campamento o cuando ha habido un suceso lamentable y los medios de comunicación le han puesto altavoz.  Pero debería ser algo que esté dentro de la educación afectivo-sexual (que es un derecho de la infancia) ya desde la etapa infantil, adaptando la información a cada edad y favoreciendo el pensamiento reflexivo. Y sin caer en la tentación de provocarles una angustia no asumible para evitar que suceda a toda costa.

No es fácil saber cómo hacerlo. No nos han educado en ello y no es un tema que contrastemos tan fácilmente con otras madres, con la escuela o profesionales. En este artículo nos gustaría transmitir algunas claves y ofrecer algunas referencias de ayuda.

Claves para la educación en prevención de abusos sexuales.

1-      Educar la confianza.

Para prevenir y hablar de este tema es imprescindible generar relaciones de Buen Trato y de confianza con nuestros hijos. Para la confianza, los juicios rápidos, los estereotipos, las amenazas, los chantajes emocionales no son buenos compañeros. La afectividad incondicional, la disciplina positiva, la escucha y la comunicación no violenta son de gran ayuda.

Desde esa confianza, podrán fortalecer sus capacidades de autoestima, de resiliencia, el empoderamiento, el talento … Y podrán desarrollar herramientas que les hagan sentirse válidas y capaces de afrontar retos, ayudarse a sí mismas y pedir ayuda.

A continuación, hablaremos de algunas claves que, insistimos, deberían ir enmarcadas dentro de la educación afectivo-sexual amplia que hagamos desde casa. Adaptaremos los contenidos a las edades, capacidades y momentos de nuestras hijas. Lo importante es que puedan conocer y vivir de forma sana su cuerpo, las emociones y las relaciones que irán creando con dos claves: autocuidado y cuidado mutuo. 

2- Mi cuerpo es un tesoro.

Los niños han de aprender a querer y cuidar su cuerpo como si de un tesoro se tratara.

Para ello, primero han de conocerlo y saber para qué sirve cada parte. Esto incluye los órganos sexuales. Llamarlos por su nombre (vulva y pene; no “pocholita” o “pitilín”) y saber sus funciones: para “tener bebés”, para orinar en el caso de los varones y también para dar placer. Podemos abordar la masturbación, por ejemplo, como algo natural que da placer a uno mismo y se hace en contextos de intimidad. (como hacer pis o caca)

Además, hay que generar unos hábitos de aseo, alimentación, actividad física, descanso … con la idea de cuidar el cuerpo. Cuidarlo también significa protegerlo. Por ejemplo, nadie puede pedirles que se desnuden y fotografiarles o “jugar” con sus órganos sexuales. Aita y ama podrán tocarlos para hacer el aseo cuando son más pequeños o el médico para hacer alguna exploración (siempre con presencia de papá o mamá) Tampoco ninguna persona adulta o niña podrá pedirles que se masturben delante suyo o que presencien la masturbación de otra persona. 

Los niños más pequeños pasan por una fase de curiosidad en la que pueden desnudarse, querer ver las partes íntimas de aita o ama o las de otras niñas. Les mueve la curiosidad y no el deseo sexual. Generalmente, se distraen pronto con otros temas y se quedan satisfechas con informaciones que les damos a través de cuentos, guías y conversaciones.  Es posible que dentro de esa curiosidad puedan iniciar “juegos sexuales con tocamientos” entre iguales. En estos casos, desde la serenidad y la calma les explicaremos que eso forma parte de algo íntimo que hacen las personas más mayores cuando ambas están de acuerdo y están en otro tipo de relación. Los niños aún no tienen esas relaciones entre ellos y pueden jugar a otras cosas. Cada niño en su intimidad puede tocar sus órganos genitales pero no los de otros. En caso de que veamos conductas de tipo sexual exhibitorias o de tocamiento muy repetitivas, obsesivas o invasivas podríamos ver si hay algo más que el niño está expresando así. 

Y para ver a nuestro cuerpo como un tesoro, hay que transmitir, por supuesto, lo bueno que es aceptar y querer su forma, altura y características tratando de que esté sano más allá de comparativas y cánones sociales.

3- Gestión emocional.

La educación emocional es fundamental para la autoestima y para todo. También para el desarrollo afectivo-sexual. Identificar cada emoción con lo que ocurre en el cuerpo, ponerle nombre, hablar de ello y gestionarlo de forma adaptativa. Es básico poder elaborar las emociones de miedo y asco, implicadas muchas veces en los maltratos y abusos sexuales.

El asco, por ejemplo, es una emoción que nos protege. Y a veces “anulamos” sin querer su primer efecto protector. Por ejemplo, obligando a nuestras hijas a dar o recibir un beso de saludo a una persona aunque les dé rechazo o a que se coman algo que les da “arcadas” sin miramientos.  Podemos ayudarles a saludar o expresar el afecto o a comer algo nuevo con paciencia y sin obligar.  En el caso del miedo, decirles que ser valientes supone a veces huir de situaciones peligrosas, contar lo que da miedo, pedir ayuda o no guardar “secretos malos”. 

4-  Decir No.

Es necesario que los niños aprendan a ser asertivos y decir No a propuestas que pueden ser peligrosas, les asustan o incomodan. De hecho, muchas personas adultas aún seguimos con ese problema por nuestro temperamento más inhibido, por la presión de grupo, por nuestro deseo de aprobación, por nuestra inadecuada gestión emocional…

Ayudará que los padres y madres podamos mantener un modelo de disciplina positiva que conjugue la firmeza de una autoridad con la afectividad, empatizando, favoreciendo la reflexión y alentando a la búsqueda de soluciones sin impedir la asertividad. 

Podemos concretar algunos “noes” interesantes para la protección. Por ejemplo, cuando son más pequeñas que sepan decir “no” a una persona extraña que les anima a alejarse para buscar caramelos, ver “perritos” o jugar a algo especial. Decir “no” a irse con alguien desconocido que “supuestamente” va a buscarles de nuestra parte (podemos tener un código o palabra clave que esa persona deberá decir para aceptarle) No ir al baño solos en espacios públicos o sin avisar. Decir no a que la puerta de una consulta se cierre o a ser atendido sin estar presente o avisada la persona cuidadora y con su permiso…

En el caso de la adolescencia, cuando empiezan a tener los primeros contactos sexuales hay que trabajar la idea de que No es No aunque se esté “con la ropa ya quitada”.

Hoy en día, también deben aprender a dar algunos “noes” en la vida online. La tecnología y las redes sociales son un medio en el que se pueden sufrir abusos sexuales. La web Pantallas Amigas tiene recursos de ayuda para las familias y las chicas que son muy interesantes. Los controles parentales pueden evitar en cierta medida que entren en lugares inadecuados. Pero lo más importante es ir educándoles en hacer un uso crítico y reflexivo, en cuidar y querer su propia imagen y sexualidad de una forma sana.  Decir No a la hipersexualización, a que compartan datos personales o imágenes íntimas desnudas, a relacionarse con gente que no conocen… y evitar, así, el sexting o grooming. Es un chip que debemos trabajar especialmente en la pre y adolescencia y también antes ya que cada vez se accede al mundo digital antes.

Podemos pensar que instruirles en todo esto puede “minar” su confianza en las personas pero en realidad se trata de establecer unos códigos de autocuidado y cuidado mutuo dentro de las relaciones. Con personas extrañas o conocidas. Además de algunos “noes”, hay muchos “síes” sanos en las interacciones.  

5-  Pedir ayuda.

¿A quién puedes pedir ayuda? Las niñas necesitan saber quiénes son las personas a las que podrían recurrir.  Y pueden ser del contexto familiar o de otros.  Aparte de los padres, alguien de la familia extensa, la profesora, el monitor del comedor, la educadora del grupo de tiempo libre, una vecina, una entrenadora, el pediatra … Es más fácil si son personas conocidas, hay cierta relación afectiva y las niñas sienten que nosotros las legitimamos como “personas afectivas a las que acudir”

La nueva Ley de Protección a la Infancia anima a que las personas adultas podamos tener formación para saber prevenir, detectar, acompañar y derivar en situaciones de abuso u otras formas violencia.  De hecho, en la escuela, en los centros deportivos y grupos de tiempo libre habrá Referentes de Protección formados específicamente para esto y a los que podrán recurrir.

Sería interesante que tanto padres y madres, como personas a las que puedan pedir ayuda sepamos que, si pasa, es importante en esos momentos tener serenidad, transmitir confianza, no culpabilizarles, escuchar y acompañar con discreción y transparencia (les avisaremos de que lo que nos cuenten se lo tendremos que contar a otras personas, al menor número posible para conseguir una buena ayuda), no poner en duda sus palabras ni hacer interrogatorios invasivos.  Todo esto evitará la victimización.

Además de saber a quién, sería interesante que supieran de qué forma y cuándo es mejor pedir ayuda. Por ejemplo, siempre será más fácil si se hace en privado y con cierta intimidad que en público delante de mucha gente.

Poner palabras puede ser complicado, sobre todo, si se produce algún bloqueo. De hecho, pocas veces nos lo “cuentan” sin más. Por ello, les diremos que si les pasa podrán contarlo a través de un mensaje, un dibujo, un gesto … Y tendremos que estar atentas a cambios de comportamientos o estados de ánimo bruscos u otras señales. No se trata de obsesionarnos con ello y “ver” lo que no hay pero sí tener conciencia. CEAPA ha editado una guía para familias y AMPAS para la Prevención y el Abordaje del Maltrato y Abuso Sexual donde hay información al respecto. Si tenemos dudas de lo qué puede estar ocurriendo podemos contrastar con el colegio, la pediatra o algún servicio específico. 

Algo que a veces les “echa para atrás” para contarlo es pensar que les vamos a culpabilizar, ridiculizar o “castigar” por no haber estado atentos y se callan.  Otras veces, les hemos dicho previamente (en un ataque de pánico y rabia) que si llega a pasar algo así, “mataremos” o “haremos algo malo” a quien abuse de ellos. (a veces el abusador es alguien “querido” y no quieren que acabe muerto o nosotras en la cárcel) También puede ocurrir que estén “amenazadas” o “chantajeadas” por el abusador para ocultarlo.

Nuestros mensajes tendrán que ir encaminados a que si pasa algo es necesario que lo cuenten, a nosotras o a otras personas de referencia, que les felicitaremos por ser valientes, que les vamos a querer y cuidar siempre, que no nos va a pasar nada a nosotros y que les vamos a ayudar.  Y si hace falta buscaremos apoyo de gente que sabe más sobre qué hacer y cómo proteger en estos casos. Y siempre lo haremos con discreción, transparencia y desculpabilización.

6- Secretos Buenos y Malos 

A veces, las niñas caen en la manipulación emocional de “vamos a guardar esto como un secreto de algo especial entre tú y yo” o se les amenaza para que callen. Hay que ir ayudando a nuestros hijos a diferenciar entre los buenos y los malos secretos. Hay “secretillos” que podrían ser buenos (por ejemplo, cuando se organiza una fiesta sorpresa de cumpleaños para una amiga) y otros malos. Un secreto malo es aquel en el que: 

  • Hay un daño en el cuerpo o en el “corazón” para ti u otras personas.
  • Te obligan o te sientes obligada a hacer o presenciar algo que te incomoda o no te gusta.
  • Alguien te prohíbe contarlo a tus seres queridos, especialmente a los padres y madres. 
  • Se rompen las reglas protectoras (por eso es importante que existan y hablar de ellas)

Contar un “secreto malo” es de valientes y justos y no de “chivatos” o “flojos”. Esto es algo que hemos de trabajar para prevenir abusos, acosos u otro tipo de situaciones.

7- Nuestro modelo.

Nuestro modelo es fundamental. Si no aceptamos nuestro cuerpo, si vemos nuestra propia masturbación como algo “malo”, si no sabemos gestionar y hablar de nuestras emociones, si no somos asertivas y siempre decimos “Si”, si guardamos secretos malos, si no sabemos pedir ayuda o no tenemos una red de apoyo … será más difícil que nuestras hijas puedan seguir estas claves. Así que toca “trabajarnos” sin duda muchas cosas. Hay que tener en cuenta que una de cada cinco de nosotras puede arrastrar un abuso de la infancia, a veces trabajado y otras no. Puede ser un momento para hacerlo. Cuando se tienen hijos y se está en plena crianza se “remueven” muchas historias, incluida ésta.

Algunas conclusiones

Todo esto no es fácil, no.  Y, siendo así, es nuestra responsabilidad. Cuando se produce un abuso sexual siempre hay un abuso de poder y de confianza en una relación. Será necesario abordar también el tema de qué es “querer bien” o “querer mal” Si alguien, aunque sea de tu familia o de “confianza”, abusa de ti, te maltrata, te desatiende o te obliga a guardar malos secretos, no te quiere bien. Pero éste sería un tema para profundizar en otro momento.

En general podemos tratar de: 

  • Abordar este tema de la prevención desde cierta serenidad. El pánico o la ira no ayudan       
  • Generar una relación de confianza en general con nuestros hijos para poder hablar sobre esto y otras cosas.
  • Tener claro que la responsabilidad de protegerles es siempre del mundo adulto. Podemos enseñarles algunas herramientas para que aprendan a protegerse a sí mismas pero si les sucede no va a ser su culpa y no se la “echaremos”. Ya bastante se activa la culpa por defecto en esos casos como forma de negar la realidad y evitar la indefensión. 

Hay diferentes guías, material didáctico y cuentos de ayuda. Podemos usarlos y hacer procesos en los que preguntarles qué saben, qué opinan, ayudarles a reflexionar, a pensar soluciones…  adaptándonos a la edad, la capacidad, el temperamento, la situación… No se trata de dar una charla y listo o “bombardearles” con un montón de consejos sin más. A veces, podemos sacer el tema a propósito, otras aprovechar cosas que pasan, soltar “globos sonda” o estar disponibles cuando quieran hablar de ello. 

Entre los cuentos, “La Regla de Kiko” y “Mi cuerpo es un tesoro” para los más pequeños son básicos. Para un poco más mayores “Estela grita muy fuerte”, por ejemplo. Y para adolescentes, podemos usar algunas guías de educación afectivosexual que incorporan este tema. Por ejemplo, la de  Pepa Horno e Itziar Fernández  para el ayuntamiento de Burgos.

La idea es abordar este tema dentro de la educación afectivo sexual. En BBKFAMILY podéis encontrar un curso online gratuito sobre esta área. También, estar atentas a las charlas, cursos y talleres para padres organizados desde las AMPAS, recursos de la comunidad o asociaciones específicas del tema como, por ejemplo, la Asociación Garaitza en Bizkaia. En este enlace GUÍA 75 LIBROS EDUCACIÓN SEXUAL FAMILIAS CON PEQUES. ASEXOVI. CRUZ ROJA. 2020. PDF - Google Drive podéis encontrar muchos materiales gratuitos y descargables ordenados por temáticas y edades.

Trabajemos para que ni nuestro hijo ni ningún niño sea 1 de los 5 y se elimine esta maldita estadística.  Y no dejemos esta labor sólo para los talleres que hacen el cole o en otros lugares. En casa también se habla de esto.

Begoña Ruiz Ibáñez. Psicóloga, Referente de Protección a la Infancia en Bidegintza y educadora del programa Tratu-on.

Con la colaboración de 



Artículo publicado en la web www.bbkfamily.eus 

EJEMPLOS DE HERRAMIENTAS PARA EL TRABAJO EN DERECHOS CON LA INFANCIA Y ADOLESCENCIA.



Os presentamos algunas referencias que pueden ser interesantes para abordar los Derechos y el Buen Trato a la Infancia a nivel general con niños, niñas y adolescentes. Abordan su sentido, cuáles son, qué implican, el principio del Buen Trato ...  Si queréis tener más referencias para abordar algún derecho, principio o área de la Protección y Buen Trato en concreto, podéis escribirnos a tratuon@bidegintza.org ///  nsanmartin@edefundazioa.org (Programa Tratu- on de sensibilización, formación y asesoramiento en Protección y Buen Trato a la Infancia. Bidegintza G.E.K. y EDE Fundazioa)  


CUENTOS, COMICS, ANIMACIONES

  • "Derechos y deberes de la Infancia".César Bona. Editorial: Beascoa.  A partir de 7 años. 
  • "Fundamentales" 10 cuentos sobre los Derechos de la Infancia. Tres patas y pico. 
  • "Declaración de los Derechos del niño" Jordi Sierra i Fabra. Editorial: Edelvives. 
  • "Los Derechos de la Infancia en 10 Cuentos para conversar" Fundación Edex- Desclee https://www.educatolerancia.com/wp-content/uploads/2016/12/libro_cuentos_conversar.pdf
  • "Los Derechos de la Infancia. Varios autores. Editorial: Anaya.  
  • "Comic Guardianes de los Derechos" Varias entidades. https://www.derechosdelainfancia.es/comic/
  • "Buscando camino" Cuento para completar artísticamente sobre la Resiliencia. Bidegintza. Bilingüe (euskera y castellano) https://bit.ly/2IPY9OV
  • Refugiada. La odisea de una familia. Tessa Julià, Anna Gordillo. Editorial: La Galera. 
  • La calle es libre. Kurusa, Monika Doppert.Editorial:Ekaré 
  • Los niños no quieren la guerra. Eric Battut. Editorial: Juventud. 

PROPUESTAS AUDIOVISUALES Y TIPS 


 

PROPUESTAS DE JUEGOS , GUÍAS DIDÁCTICAS.  


 PROPUESTAS ARTÍSTICAS



 PROPUESTAS PARA PADRES/MADRES. 

En este webinar podéis ver algunas claves de cómo abordar con niños, niñas y adolescentes a Educación en Derechos de la Infancia.